noia maca amb trastorn

Illustration © Sergi Balfegó

Leo en La Vanguardia, en las hojas salmón, los problemas personales -de drogas, delincuencia, enfermedades…- de actores y actrices de Hollywood que, a pesar de estos, han triunfado en sus carreras profesionales. Hay quienes conviven o han convivido con una enfermedad mental. Jim Carrey superó una depresión y Emma Thompson sufrió una al separarse del también actor Kenneth Branagh. Uma Thurman desarrolló una enfermedad relacionada con la preocupación por su apariencia física y Catherine Zeta-Jones ha sido tratada por su trastorno bipolar.

Estaba mirando las fotografías de estos actores y actrices, de quienes han sufrido enfermedades mentales y los que no. Y yo misma me he sorprendido mirando a Catherine Zeta-Jones con un poco de miedo mientras, quizás, al actor relacionado con delincuencia lo miraba con algo de rabia, y los que habían tenido problemas con las drogas, con un poco de pena. Enseguida pensé en la asociación “trastorno mental – miedo a la persona con trastorno mental”. Y ya que yo misma he tenido un diagnóstico de trastorno mental, no me ha gustado pensar que yo pueda despertar miedo en la gente.

En un primer momento, al mirar la foto, veía a Catherine Zeta-Jones bonita, simpática… Pero si la miraba pensando en que tenía un trastorno mental, me despertaba un cierto sentimiento de miedo. El miedo y la incertidumbre de no saber cómo actúa una persona con trastorno mental y el no saber muy bien por dónde “cogerla”. Es un sentimiento que aparece, que yo no sé si es atávico -desde tiempos lejanos que es muy normal tener miedo o recelo a algo desconocido y de naturaleza incierta -, pero que, en todo caso, he querido suplantar por otro sentimiento positivo.

Así, he pensado que, tal vez, la persona con trastorno mental es alguien que se agrede a sí misma a través de sí misma, sin necesidad de un instrumento exterior, como drogas, robo de dinero – aunque también puede caer en esto-, y que aquellos actores/actrices con trastorno mental se hacían daño a sí mismos a través de algo interno a ellos: sus pensamientos y sus emociones. Todo ello les (nos) afecta y terminan en un “lío mental y emocional”, llenos de pensamientos y emociones negativas. Evidentemente, no todos los trastornos mentales consisten en hacerse líos de ideas y sentimientos, pero de una manera u otra, existe un desequilibrio emocional y mental.

El hecho de pensar: “de acuerdo, esta persona se hace un lío mental con facilidad”, me ha resultado una manera mucho más cercana y humana de ver a la actriz y mucho más positiva que con el miedo de antes, que tan fácilmente se relaciona con las palabras “trastorno mental”. De alguna manera, le he “quitado hierro” al sentimiento de miedo, no he permitido que se apoderara de mí y lo he convertido en un sentimiento más positivo. Y es que cualquier persona, sea como sea, puede tener estos líos mentales y emocionales. Por lo tanto, no importa que tenga un diagnóstico de trastorno mental o no lo tenga.

Creo que también sería bueno que llegara a pensar más positivamente de los otros problemas de los actores y actrices que he mirado, pero me he querido centrar en el aspecto que más conozco.

De todo ello, extraigo dos valoraciones:

* Incluso las personas con diagnóstico de trastorno mental podemos estigmatizar a la persona con trastorno mental.

* Para superarlo, es bueno “quitar hierro” al estigma y percibir a la persona con trastorno mental como persona, antes que como “etiqueta”.

¿Estáis de acuerdo?

Laia Azcona