Il·lustració © Francesc de Diego

Ilustración © Francesc de Diego

Hola a todos. En este artículo voy a hablar sobre el estigma y cuándo creo que es más perjudicial para las personas. Porque el estigma siempre es negativo, pero creo que es más perjudicial cuando padeces un trastorno mental por primera vez. Es decir, cuando estás atravesando un trastorno mental y no lo sabes.

Eso son tonterías. Si empiezas a pensar en que los pájaros cantan y las nubes se levantan, te iras de la realidad”. Eso le contesté yo a la persona que, antes del brote psicótico, me habló de la enfermedad mental que posteriormente yo atravesaría. No le di absolutamente ninguna importancia y no pensé en ningún momento que aquella conversación había valido la pena. En aquel momento estaba practicando el estigma. Pensaba que, sólo por el hecho de hablar de enfermedades mentales, te podías ir de la realidad. Aunque no lo pensaba así, estaba diciendo que por hablar de trastornos mentales te podías “contagiar”.

Años más tarde, el que había pronunciado esas palabras anteriormente, se convirtió en el psicótico Nº1. Increíble, ¿verdad? Sentimientos de culpa, de rechazo social, de persecución, etc., acompañados de alucinaciones auditivas, visuales, etc. Y situaciones mentales que no soy capaz de describir.

Cuál fue mi sorpresa o, mejor dicho, mi asombro, cuando mi cabeza logró recordar aquella conversación a la que no había prestado ningún interés en su momento, y que vino para que tomara conciencia de que estaba atravesando un trastorno mental. Vino como para salvarme, como para decirme que estaba preparado. Y no es para menos, tomar conciencia de tu enfermedad mental yo creo que es el paso más grande en toda recuperación.

Probablemente, si hubiera prestado más interés a aquella conversación, hubiera sido más consciente de que eso podía pasar, le habría tenido más respeto a que me pasara a mí. Y ese recuerdo habría venido antes a mi cabeza, ahorrándome así seis meses de brote psicótico y, quizás, sólo habría pasado un mes o, lo más probable, no habría tenido un brote psicótico.

Yo no voy a ir a un psiquiatra, yo no estoy loco”, le dije a la primera persona que, mientras estaba atravesando el brote psicótico, me dijo que necesitaba ayuda psiquiátrica. Estaba en plena enfermedad mental y era tan tonto que seguía practicando el estigma. Pensaba que la ayuda psiquiátrica la necesitaba un determinado grupo de personas y que no le podía pasar a cualquiera. Aunque no lo pensaba así, estaba diciendo que la gente que necesitaba ayuda psiquiátrica era como si ya hubieran nacido así.

No entiendo cómo me ha podido pasar esto a mí”, le dije al primer psiquiatra que me atendió. Y seguía practicando el estigma. Renegaba de que un trastorno mental le pudiera pasar a una persona cualquiera, como era yo, renegaba de que le pudiera haber pasado eso a una persona que no pensaba y que no hablaba de las enfermedades mentales. Y ese fue mi error.

Porque, si hablas de las enfermedades mentales, yo creo que lo único que te puede pasar es que les tengas respeto. Y eso, en salud mental, yo creo que es bueno, ya que demuestras que tienes consciencia de que le puede pasar a cualquiera, de que te puede pasar a ti y, siendo consciente, lo más probable es que no te pase nunca.

¿Cuándo viene el problema? El problema viene cuando te piensas que a ti no te va a pasar. Porque piensas que, por no hablar de enfermedades mentales, tú no te vas a “contagiar”, tú no te puedes volver “loco”, y te acaba pasando. Como a ti no te podía pasar, y reniegas de pensar que te pueda suceder, cuando el trastorno se instala en ti no le tienes respeto, no eres consciente de lo que te está pasando, y por eso te dejas llevar por él.

Así, mientras practicaba el estigma y estaba atravesando el brote psicótico, la enfermedad pensaba: “Sí, sí, tú piensa que no existo”. Estaba creando el escenario perfecto para que se desarrollara el trastorno…  ¿O era el trastorno el que creaba el escenario perfecto, el que creaba el estigma, para poder reproducirse con total libertad, como si de una enfermedad biológica se tratara?

Si con este articulo y, en especial, con esta última pregunta he conseguido que tengas un poco de respeto a que te pueda pasar a ti, un poco de consciencia sobre los trastornos mentales, seré la persona más feliz del mundo. Porque a mí, tomar consciencia de ello, me salvó la vida.

Alfonso Gálvez