Reflexió

Fotografia © Elena Figoli

 

Este es el título que le he querido poner a este artículo. Quiere decir “Mi recuperación”, pronunciado en inglés. Lo he querido titular así porque me parece una manera simpática de ver mi recuperación, no como una meta que tuve que alcanzar, sino como una cosa que ya tenía, que la pude hacer mía, y que, después, la pudemoldear a mi antojo.

Cuando era adolescente, algunos amigos míos, y yo también, íbamos en busca de nuestra personalidad, como si la personalidad fuera algo que se pudiera construir como quisiéramos. Nos fijábamos en el más chulo de la clase y queríamos ser como él. Nos fijábamos en el que más éxito tenía con las chicas y también queríamos ser como él. Modificábamos nuestra manera de hablar, nuestra manera de actuar, nuestro peinado e incluso, nuestra manera de caminar para ser como ellos.

Con el tiempo, me fui fijando en que yo no podía hacer unas cosas y ellos sí; pero también me fui fijando en que ellos no podían hacer otras cosas y yo sí. Y así, con el tiempo me di cuenta que la personalidad ya la tenía, probablemente antes, incluso, de la adolescencia.

Así que volví a tener mi personalidad. Apareció, un poco, cuando dejé de buscarla. Puede que retrocediera unos cuantos años en cuanto a la formación de mi personalidad, puede que toda la formación de mi personalidad durante la adolescencia la tirara a la basura, pero volvía a ser yo. En ocasiones podía ser introvertido, pero era mi personalidad ser introvertido. En ocasiones, podía ser antipático, pero era mi personalidad ser antipático.

Y así también con las cosas positivas,en ocasiones podía ser amigable; en ocasiones podía ser simpático.Y así, os voy a decir la verdad, aunque nunca me había dado cuenta, aunque nunca me lo había planteado, yo tenía una personalidad general que, dependiendo de la situación, yo era de una manera o de otra. Aunque no podía construir mi personalidad como a mi me hubiera gustado, aunque no podía ser como yo quisiera, la personalidad que yo tenía, mi personalidad, sí que la podía moldear a mi antojo.

Podía haber una situación agresiva conmigo, de mí dependía reaccionar positiva o negativamente. Y al revés, podía haber una situación agradable conmigo, de mí dependía reaccionar positiva o negativamente.

Y llegó el brote psicótico. Mientras lo padecía, perseguía la recuperación, quería volver a ser como el resto de personas, quería que aquello despareciera de mi cabeza, y además de la noche a la mañana. Pero era imposible. Mi recuperación, como la personalidad, no la podía construir como quisiera, porque era algo que ya tenía. Y por eso apareció cuando dejé de buscarla. Porque estaba conmigo. Por eso he querido titular este artículo “Mairecupereishion” porque creo que mi recuperación apareció de esta manera, que yo creo que es simpática.

Sinceramente, esta reflexión no me vino un día, sentado en un sillón, rascándome la cabeza y diciéndome: “Piensa” o “Recupérate”. Es más, yo creo que no es una reflexión, es una experiencia. Es un resumen o análisis de ella, que yo viví intuitivamente o por casualidad, que en ningún momento pensé que lo que hacía era para recuperarme, pero que ahora puedo describir.

El brote psicótico y, posteriormente la medicación, me dejaron tan atontado que no podía pensar ni siquiera en buscar mi recuperación. Parece ser que intuitivamente me di cuenta de que aquello me funcionaba. Así que prefería estar atontado e ir avanzando poco a poco, que no intentar volver a ser como el resto de personas en un abrir y cerrar de ojos. Prefería esoantes que buscar mi recuperación, ya que esto último sólo había agravado mi situación. Aunque ya os digo, no lo pensaba, lo hacía o por intuición o casualidad.

Antes, había sido ajeno a pensar que mi recuperación ya la tenía.Parece ser que sólo tenía que conformarme con ella, para ir moldeándola poquito a poquito, día tras día. Y apartir de ahí (y con la ayuda de unas cuantas pastillas), como con la construcción de la personalidad, con la experiencia del brote psicótico me fui dando cuenta de que el resto de personas eran capaces de hacer unas cosas y yo no, y también al revés, que con la experiencia del brote psicótico, yo era capaz de hacer otras cosas y el resto no.

Me di cuenta de que tenía mi recuperación general y que, dependiendo de la situación, yo podía tener una recuperación o podía tener otra. Y como con la personalidad, aunque no podía construir mi recuperación como a mí me hubiera gustado, aunque no podía recuperarme como yo quisiera, la recuperación que yo tenía, mi recuperación, si que la podía moldear a mi antojo.

No podía tener la agilidad mental de otras personas, pero podía pararme a pensar y llegar a la misma o a mejores conclusiones que otras personas que, por culpa de su agilidad mental, habrían pensado precipitadamente. Yo podía volver a ser como el resto de personas o el resto de personas nunca podrían ser como yo. Intuitivamente, elegí lo segundo.

Por eso la meta de mi recuperación no fue ser como los demás. De hecho, no tenía meta y nunca fui como los demás. No creo que haya dos o más personas iguales. Por eso, para míel concepto “como los demás” no existe. Nunca nadie podrá ser como los demás.

Alfonso Gálvez