Il·lustració © Arnau Ventura

Hoy quiero reflexionar con todos vosotros sobre algo que cambió mi futuro.

Quiero contaros que en tiempos en los que el dolor era muy profundo y estaba metido de lleno en un laberinto de delirios, lo único que pudo hacerme sentir mejor y salir poco a poco de aquella maraña fue el amor.  Ésta es una clave muy importante para poder resolver lo costoso del camino, cuando uno tiene una sensibilidad mucho más trascendental que los demás, cuando uno tiene diagnosticado un trastorno y es objeto de comentarios prejuiciosos por parte de la sociedad, cuando uno tiene dolor psíquico y sus días pasan con una profundidad que cuesta mucho de superar.

Por eso digo que el amor de la familia, de los amigos, de la pareja, de los profesionales también, porque hay que referirse a ellos, porque hay grandes personas con grandes corazones en las profesiones que se dedican a la salud mental de los demás.

Decir que es tan importante que alguien te diga una palabra de cariño y que alguien te abrace, y notes ese calor para que se vaya calmando todo ese desasosiego que tienes en el interior.

También están los desafíos que debemos tener en cuenta, ya que cuando uno cae en un proceso psicótico tiene que ser acompañado y cuidado. Para eso necesitamos tener alrededor profesionales, familia, en definitiva, necesitamos que la sociedad se prepare para poder acompañar nuestros pasos y también podemos prepararnos nosotros mismos usando alguno de los recursos de directivas anticipadas (planes de crisis, PDA, etc.), y que no nos hagamos daño.

Hoy estaba pensando que lo más importante es tener desde el nacimiento un amor inmenso, y así poder evitar que no duela la vida, ese proceso que tanto daña el instante y el futuro más inmediato.

Hoy quería reflexionar con todos los que estáis leyendo esto: que es una importante ventaja tener amor para no caer nunca en ese trasiego de irrealidad, pero también si no lo puedes evitar debes tener un acompañamiento en tu entorno, para que puedas salir indemne de todo lo que pueda pasarte o pasar en tu mente.

Miguel Ángel Pérez Salcedo