Ilustración @ divinamentebita

Lo han vuelto a hacer. Ya tenemos aquí otra Maratón de TV3 dedicada a difundir un discurso de odio contra las personas psiquiatrizadas. Cuánto cuesta picar piedra para desmontar los falsos mitos de monstruosidad, de otredad, de criaturas defectuosas con cerebros disfuncionales, para que luego nos monten esta campaña mediática con dinero público para reforzar todos los prejuicios que tanta discriminación generan en la sociedad hacia nosotras.

Han escogido este año para pedir dinero la ‘salud mental’. Ya habían escogido este tema el 2020, pero al final fue de la COVID-19. Precisamente, ya podríamos haber aprendido algo de la pandemia y sus consecuencias psicosociales. Llevamos más de un año viviendo con miedo, incertezas, aislamiento social, sueños rotos, duelos sin despedidas, más pobreza y exclusión social. Y como era de esperar en estas circunstancias, vivimos un inusitado incremento de las adicciones, los trastornos de la conducta alimentaria, las agorafobias, los trastornos de ansiedad, las depresiones, las autolesiones y los suicidios. Aunque le pongan nombres psicopatológicos, de lo que hablamos es de diversas expresiones del sufrimiento humano. Situación que golpea especialmente fuerte a quienes ya estaban en una situación social vulnerable antes de la COVID-19.

Y frente a todo esto, ¿qué nos dice La Maratón de TV3? ¿Nos habla de las causas psicosociales de nuestros malestares? ¿Aborda la necesidad de tejer o fortalecer redes comunitarias para enfrentar la soledad, la pobreza, las pérdidas, los miedos? No, la Fundación que está detrás de esta campaña de recaptación de dinero va a lo suyo. La Maratón nos dice que las personas psiquiatrizadas tenemos un cerebro defectuoso a causa de una tara genética. En su Web podemos leer que, aunque “no están completamente aclaradas sus causas” […] “se ha comprobado que hay implicados múltiples factores genéticos”. Factores que, cuando interaccionan con un entorno estresante, “modifican los mecanismos cerebrales que regulan los procesos psíquicos”. Por supuesto, como buenas afirmaciones pseudocientíficas, no nos dicen cuáles son esos factores genéticos ‘comprobados’ ni de qué ‘mecanismos cerebrales’ habla.

Aviso para despistados: a las personas cuando nos diagnostican una ‘enfermedad psiquiátrica’ no nos hacen ninguna clase de análisis o prueba biológica, y mucho menos genética, porque no existen marcadores genéticos ni biológicos para ningún tipo de ‘trastorno mental’. Nadie que haya sido psiquiatrizado, que tenga un familiar o una amistad diagnosticada o que se dedique profesionalmente a la salud mental conoce ninguna prueba biológica o genética para establecer tipos de ‘psicopatología’. No es que haya pruebas de baja fiabilidad. Es que no hay nada, en absoluto.

No sé a vosotras, pero mí me parece éticamente inadmisible que se use un medio de comunicación público para pedir dinero a la ciudadanía partiendo de una mentira flagrante. ¿Os imagináis que la Maratón del 2020 se hubiese organizado para combatir el virus chino, creado en un laboratorio? ¿O que TV3 organizara una campaña de donativos para investigar la histeria femenina producida por la envidia del pene? Qué gracia, ¿verdad? Pues resulta que ya van por la tercera edición de Maratones basadas en la teoría de la tara genética, que se llama modelo de diátesis-estrés, y que tiene el mismo fundamento científico que el mesmerismo. Hace años que la hipótesis del desequilibrio bioquímico y la herencia genética no se sostiene científicamente [1][2][3].

Parece que a nuestra televisión pública le da igual. El 2008 fue la anterior edición dedicada a este tema. Ese año no sólo nos hablaron de “la predisposición genética” de los “enfermos mentales” a “pensar, sentir y comportarse” de manera alterada; sino que se quedaron a gusto afirmando que: “representan una importante carga social y económica” tanto para la familia como para la sociedad. Y os dejo aquí el cartel de la edición que organizaron el 2000, año que dedicaron a la Esquizofrenia. Imagen que resume el mensaje paternalista y estigmatizante de monstruosidad, peligrosidad, impredictibilidad, e infantilización. Una fundación ‘científica’ difundiendo el mito de Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Por supuesto, en esta edición también nos hablaron de “una combinación de factores genéticos, orgánicos y ambientales que todavía no se conocen muy bien”. Además, nos describían como personas que “alteran enormemente la vida cotidiana” […] “de la familia y su entorno”, pero expresaban su gran preocupación por “el desconocimiento y el estigma que se cierne sobre las patologías mentales”.

Quiero creer que como sociedad vamos aprendiendo a identificar estas estrategias discursivas, que señalan la diana y luego se lamentan cuando le disparan. Por ejemplo, los discursos de odio que criminalizan a ‘MENAS’ al mismo tiempo que expresan su preocupación por las agresiones a menores migrantes. Pues eso mismo es lo que hace La Maratón de TV3. Porque esa es otra, no tienen suficiente con pedir dinero haciendo falsas afirmaciones pseudocientíficas, sino que además nos quieren vender que están sensibilizando a la población sobre el problema del estigma.

Sin embargo, ya sabemos qué reacciones promueven en la sociedad los mensajes que equiparan ‘problema de salud mental’ con ‘disfuncionalidad cerebral’. Es prolífica la literatura científica que señala los efectos nocivos que tienen estas estrategias [4][5][6][7][8]. Es verdad que disminuyen la culpabilización de las personas por sus ‘síntomas’ y que aumentan la búsqueda de ayuda profesional, pero como contrapartida, incrementan la atribución de peligrosidad e impredictibilidad, generan reacciones emocionales de miedo y rechazo hacia las personas diagnosticadas, y promueven más aislamiento social y soledad para las personas a quienes se presupone que somos como nos presentan en los mensajes de la Maratón de TV3.

Y todos estos efectos de estigmatización empeoran aún más cuando a la supuesta disfuncionalidad orgánica del cerebro se le atribuye una causa genética [9][10][11]. En estos casos, la ‘enfermedad mental’ es vista como esencial, intrínseca de la persona, se la piensa como más grave, crónica e irreversible. Además, esta creencia promueve la restricción reproductiva y las ideas eugenésicas. Esto de las políticas eugenésicas, orientadas a evitar que nos reproduzcamos las personas taradas, lo tuvimos en el marco legal del Estado español hasta diciembre de 2020 (la esterilización forzosa o no consentida). Y en lo que a prejuicio se refiere, es algo que yo mismo he vivido, con reproches por haber tenido una hija a quien “le podría haber pasado el trastorno”.

Todo esto que escribo aquí ya lo saben en la dirección de la Maratón de TV3. Desde ActivaMent nos reunimos con ellos el 2020. Asimismo, tanto el año pasado como este año se reunió con ellos la dirección de Obertament, la campaña catalana de lucha contra la discriminación por motivos de salud mental para, en palabras de Miquel Juncosa, “alertarles de los riesgos de mostrar una visión reduccionista de la salud mental”, y para “ofrecerles los testimonios de activistas para que tengan una visión más amplia”. Cuenten o no con este asesoramiento, la Maratón continuará con su discurso biomédico y con el modelo diátesis-estrés como argumento. Les da igual el daño que hagan. Sus intereses son otros: conseguir recursos para financiar proyectos de investigación biomédica. Y les da lo mismo que el modelo sea iatrogénico para las personas psiquiatrizadas y que el discurso que difunden empeore la actual situación de discriminación que sufrimos.

Tenemos un grave problema como país cuando nuestra televisión pública hace una campaña reforzando prejuicios contra un colectivo vulnerable a la discriminación y difunde ideas eugenésicas. TV3 ha decido exponernos a las personas psiquiatrizadas a más violencias y vulneraciones de derechos.

Hernán María Sampietro

Referències:

[1] Moncrieff J. (2008) The Myth of the Chemical Cure. In: The Myth of the Chemical Cure. Palgrave Macmillan, London. https://doi.org/10.1007/978-0-230-58944-5_14

[2] Whitaker, R. (2015). Chemical imbalances: The making of a societal delusion. In S. Olfman (Ed.), The science and pseudoscience of children’s mental health: Cutting edge research and treatment (pp. 11-22). Santa Barbara, CA: Praeger/ABC-CLIO.

[3] Gøtzsche, P.C. (2017). Psychopharmacology Is Not Evidence-Based Medicine. In: Davies J. (eds) The Sedated Society. Palgrave Macmillan, Cham. https://doi.org/10.1007/978-3-319-44911-1_2

[4] Read, J. & Harré, N. (2001). The role of biological and genetic causal beliefs in the stigmatisation of ‘mental patients’. Journal of Mental Health, 10(2), 223–235. https://doi.org/10.1080/09638230123129

[5] Corrigan, P. & Watson, A. (2004). Stop the Stigma: Call Mental Illness a Brain Disease. Schizophrenia Bulletin, 30(3), pp. 477-479.        http://doi.org/10.1093/oxfordjournals.schbul.a007095

[6] Read, J., Haslam, N., Sayce, L. and Davies, E. (2006), Prejudice and schizophrenia: a review of the ‘mental illness is an illness like any other’ approach. Acta Psychiatrica Scandinavica, 114: 303-318. https://doi.org/10.1111/j.1600-0447.2006.00824.x

[7] Deacon, B. & Baird, G. (2009). The Chemical Imbalance Explanation of Depression: Reducing Blame at What Cost? Journal of Social and Clinical Psychology, 28(4), 415-435. https://doi.org/10.1521/jscp.2009.28.4.415

[8] Pescosolido, B., Martin, J., Long, S., Medina, T., Phelan, J., & Link, B. (2010). “A Disease Like Any Other”? A Decade of Change in Public Reactions to Schizophrenia, Depression, and Alcohol Dependence. American Journal of Psychiatry, 167(11), 1321-1330.      https://doi.org/10.1176/appi.ajp.2010.09121743