Ilustración © Rosa Rubio

En marzo de 2020, poquísimos días antes del 8M tuve una de las crisis más fuertes que hasta ahora he tenido. Creo que desde pequeña he ido desarrollando un mecanismo para protegerme y alejarme (emocionalmente sobre todo) en situaciones de demasiado estrés. Pero en 2020 mi cuerpo dijo “basta”. Se paralizó y desde entonces en cada situación nueva, donde me veía superada, volvía a paralizarse. Al principio lo entendí como algo malo pero tras hablarlo con mi terapeuta, me ayudó a entender que mi cuerpo estaba reaccionando, que yo ya no estaba huyendo, me estaba enfrentando al silencio, a la represión de mis emociones que llevaba años haciendo yo misma. El cuerpo es sabio. Me tomé aquello como un momento para aprender a no huir de mí misma cuando más me necesitaba. Aún me sigue costando esfuerzos enormes no hacerlo, pero poco a poco voy aprendiendo. Y poco a poco he ido aprendiendo que yo tengo mi verdad, que a veces otros me la han negado. Tengo mi verdad y hasta yo misma me he silenciado. Pero después de tantas cosas creo que cada vez tengo menos ganas de silenciarme. Y aún a veces me silencio y otras veces no tanto. Soy mujer, y a veces tengo problemas con mi salud mental. Mi salud mental no es un ente andante, mi salud mental depende de mis experiencias y en muchas de ellas mi género ha influido a la hora de vivir situaciones que me vulneraban y violentaban como persona, como mujer.

Que no me quite mi verdad el hombre que me maltrató.
Que no me quiten mi verdad los hombres que abusaron de mí.
Que no me quiten mi verdad los que no me creyeron.
Que no me quiten mi verdad los que me llamaron exagerada o demasiado emocional.
Que no me quite la verdad el médico que me tocó en una revisión ginecológica.
Que no me quiten mi verdad quienes se sientan atacados por ella, aunque no sea ni tan sólo esa mi intención.
Que no me quiten mi verdad.
Que no me quiten mi verdad los diagnósticos genéricos.
Que no me quiten quien soy, que no estoy rota, aunque muchas veces lo piense yo misma.
Que no me quiten mi verdad.
Que no se anule mi existencia.
Que nadie distorsione con su poder mi experiencia.
Que no me quiten.
Que no.
No.
Existo. (Sobre)Vivo. Y a veces, ya no callo.
Estoy aquí. A veces más y a veces menos.
Sóc aquí. A vegades més i a vegades menys.

Sharon Leones